A partir de la declaración de un arrepentido, la Fiscalía Federal de Resistencia destapó una trama donde la cadena de gimnasios premium Exen y la concesionaria de autos Clinis habrían funcionado como el engranaje financiero y soporte logístico de José Heraldo “Patrón” Romero, señalado como líder de una organización narcocriminal, actualmente detenido. El seguimiento de vehículos, pólizas de seguro, comunicaciones y movimientos societarios fue clave para confirmar la relación.
Miércoles, 12 de agosto de 2026

Lo que comenzó como una causa por narcotráfico terminó salpicando a uno de los emprendimientos comerciales con mayor visibilidad en el Gran Resistencia. Detrás del brillo de la cadena de gimnasios Exen y de concesionarias locales como Clinis Automotores y Benchi, la Justicia Federal identificó la sombra de un actor clave: José Heraldo Romero, alias “Patrón” o “Portal”, un conocido capo narco procesado por liderar una estructura dedicada al tráfico de estupefacientes y lavado de dinero.
El quiebre de la causa ocurrió bajo el estricto régimen de la Ley de Arrepentido. A finales de diciembre de 2025, un testimonio en clave reservada le dio al fiscal general Patricio Sabadini la pieza faltante: la familia Clinis Canal, propietaria de la firma Automotores Clinis S.A. y de la marca de gimnasios Exen, mantenía presuntos vínculos directos con el “Patrón” Romero para facilitar el recambio, la adquisición y la circulación de los vehículos que utilizaba su banda delictiva.
La pesquisa judicial, coordinada por la Unidad Fiscal Resistencia con tareas de inteligencia de Gendarmería Nacional, expuso maniobras diseñadas para esquivar el radar de las fuerzas de seguridad.
De acuerdo con el requerimiento de instrucción, al que tuvo acceso LITIGIO, varios integrantes de la banda narco liderada por Romero conducían vehículos de alta gama —principalmente pick-ups Toyota Hilux y Volkswagen Amarok— que figuraban a nombre de terceros, pero tenían como domicilio de facturación de sus pólizas de seguro la sede de la Concesionaria Clinis, en avenida Mac Lean 520 de Resistencia.
Las maniobras no se detendrían allí. A través del local de venta de vehículos Benchi, radicado en Santiago del Estero 1443, la organización comercializaba y exhibía rodados utilizados por el entorno de Romero, entre ellos su pareja, Rocío Marisel Martínez, y sus hijos.
Llamó la atención de los investigadores que dicha concesionaria utilizaba un número de WhatsApp que no operaba con horarios comerciales habituales, sino exclusivamente bajo la modalidad de cita previa. El domicilio fiscal asociado a esa cuenta coincidía con el declarado por Sergio Nicolás Clinis Canal.
Fantasmas contables y la sombra del lavado
Al cruzar los datos comerciales con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP) y bases financieras, la fiscalía descubrió inconsistencias severas: la sociedad Automotores Clinis S.A. no registraba ventas ni acreditaciones bancarias desde 2019, limitándose a facturas mínimas de internet y telefonía. En los hechos, era una “pantalla” sin actividad comercial real, presuntamente utilizada para lavar las ganancias generadas por la red de narcotráfico de Romero.
Según la hipótesis judicial, este flujo de capital de origen ilícito habría permitido financiar e impulsar la expansión de otras unidades de negocio familiares, entre ellas la conocida cadena de gimnasios Exen, cuyos referentes hoy están detenidos acusados de lavar dinero.
José Heraldo Romero no es un nombre desconocido para la justicia chaqueña. En marzo de 2026, la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia confirmó el procesamiento de Romero, Rocío Marisel Martínez y Erwin Andrés Díaz Sánchez, conocido como “El Chileno”, por integrar presuntamente una organización narcocriminal con ramificaciones en distintas provincias.
Según aquella resolución, Romero era señalado como el líder y principal organizador de la banda. La investigación había comenzado en septiembre de 2022 a partir de tareas de inteligencia realizadas por Gendarmería Nacional.
Las pruebas analizadas por la Cámara incluyeron escuchas telefónicas, informes de Gendarmería y análisis de redes sociales. Entre otros elementos, los investigadores detectaron comunicaciones que atribuían a Romero un rol central en la coordinación de la logística de la organización.
En esa causa también fue investigada su pareja, Rocío Marisel Martínez, a quien se le atribuyó participación en maniobras vinculadas al tráfico de estupefacientes y lavado de activos.
La pesquisa sobre Romero también había puesto la lupa sobre los vehículos utilizados por integrantes de su entorno, entre ellos automóviles de alta gama y camionetas que aparecían formalmente registrados a nombre de terceras personas.
La causa Exen Gym, que ya acumula una veintena de allanamientos y múltiples detenciones —entre ellas las de María Graciela Canal, Sergio Nicolás Clinis Canal y Federico Clinis Canal—, continúa sumando capítulos. La investigación intenta determinar hasta dónde llegó el patrimonio presuntamente inyectado por el “Patrón” en la red empresarial y qué rol jugó cada uno de los empresarios locales en la ingeniería financiera de la banda.
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