El juez que integra la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal fue distinguido como doctor honoris causa en la Universidad de Morón (UM). Al recibir el reconocimiento, el camarista federal hizo una fuerte defensa de la justicia social –uno de los temas que más irritan al Presidente–. “Sin justicia social, cualquier proyecto de país es inviable”, sostuvo.
Viernes, 5 de junio de 2026

Por Luciana Bertoia
La UM decidió por unanimidad reconocer la trayectoria de Slokar, integrante de la Cámara Federal de Casación, máximo tribunal penal del país, y docente titular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Es coautor, junto a Raúl Zaffaroni y Alejandro Alagia, de un clásico: el Manual de Derecho Penal.
El rector de la UM, Norberto Héctor Porto Lemma, consideró un hito fundamental que toda la comunidad educativa haya apoyado el doctorado honoris causa de Slokar. “Habla del prestigio”, remarcó. Porto Lemma contó que lo conocía desde hacía más de 40 años. “Todos coincidimos –agregó– en que es una gran persona”.
El decano de la Escuela Superior de Leyes de la UM, Pablo Navarro, destacó los inicios de Slokar en la justicia de Morón. “Es alguien nuestro”, puntualizó.
La laudatio quedó en manos de Zaffaroni, exjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y exintegrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH). Zaffaroni hizo un recorrido de la trayectoria compartida y resaltó la formación doctrinaria de Slokar. “Que la amistad y el afecto no primen sobre la verdad”, subrayó.
El obispo Carlos Accaputo, de la Pastoral Social, le agradeció a Slokar que haga justicia “por todos” y recordó que la tarea del bien común es propia de la política. Reivindicó durante su intervención el valor de la caridad, a la que definió como “el amor social, el amor al pueblo, a los hermanos, a una historia que hemos compartido juntos”.
Tras recibir el reconocimiento, Slokar brindó una conferencia titulada “La justicia social como condición democrática”, posicionándose como uno de los jueces más importantes del país en cuestionar la prédica hiperindividualista del Gobierno nacional. También apuntó contra la lógica de la represión al recordar lo que había dicho el Papa Francisco, cuando denunció que “en vez de pagar justicia social, pagan el gas pimienta”.
Para el camarista, “la justicia social constituye la dimensión más excelsa de la justicia, y es una condición irrenunciable para la conformación democrática de una Argentina moderna, integrada, mínimamente viable”.
En su intervención, Slokar remarcó la necesidad de priorizar a los grupos más desfavorecidos de la sociedad. “La civilización no eligió el ‘sálvese quien pueda’ de la barbarie”, señaló y evocó que, cuando los recursos para la supervivencia son escasos, el amparo prioritario debe ser para los más vulnerables. En esa línea, destacó el rol al que está llamada la judicatura. “Si la economía regula la escasez, el derecho gestiona la dignidad”, afirmó.
“La justicia social constituye el presupuesto de legitimidad del sistema político-institucional que se garantiza fundamentalmente cuando el Poder Judicial activa enérgicamente su imperativo decisorio”, concluyó.
El acto se llevó a cabo en el subsuelo de la sede porteña de la UM, en Lima al 200. Por la cantidad de público se tuvieron que agregar sillas hasta último momento. Slokar eligió la figura de Adolfo Pérez Esquivel, a quien calificó como “apreciado y sabio”, para agradecer la concurrencia. El Premio Nobel de la Paz, que fue de los primeros en llegar, le dijo a Página/12 que reconocimientos como el de Slokar le daban esperanza.
En primera fila estaban dos de los camaristas del Juicio a las Juntas, León Carlos Arslanian y Ricardo Gil Lavedra. Más atrás se encontraba Ana Careaga, sobreviviente de los campos de concentración de la dictadura e hija de Esther Careaga, una de las tres Madres de Plaza de Mayo secuestradas tras la infiltración de Alfredo Astiz.
Varios de los colegas de Slokar en la Casación dieron el presente: Mariano Borinsky, Ángela Ledesma y Diego Barroetaveña. También se encontraba Ana Figueroa, jubilada recientemente. Más atrás escuchaba el fiscal Raúl Pleé. También asistió la vicepresidenta del Consejo de la Magistratura, Agustina Díaz Cordero.
Entre los asistentes estaban Alejo Ramos Padilla (juez federal de La Plata), Gabriela Vázquez (Cámara Nacional del Trabajo), Sebastián Casanello (juez federal en los tribunales de Comodoro Py), Daniel Obligado (TOF 5), Esteban Rodríguez Eggers (TOF 4 de San Martín), Karina Yabor (TOF 1 de La Plata) Víctor Abramovich (procurador fiscal ante la Corte) y Félix Crous (fiscal), entre otros.
También se acercaron el exjuez Carlos Rozanski y Jorge Auat, extitular de la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH).
La política también dio el presente. Juan Martín Mena, ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires y uno de los hombres de confianza de Cristina Fernández de Kirchner, ocupó un lugar central. Más atrás estaba el exprocurador del Tesoro Carlos Zannini.
Carlos Tomada se ubicó cerca de Dora Barrancos. También estaban Miguel Pichetto, Felipe Solá y Diego Bossio. El intendente de La Plata, Julio Alak, se acomodó en uno de los laterales. Lo mismo que el diputado nacional Nicolás Trotta y Emiliano Yacobitti.
La dirigencia gremial tuvo representación con la presencia de Víctor Santa María, titular del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh), y de Mario “Paco” Manrique, secretario general adjunto del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata).
La familia de Slokar, que se acomodó donde pudo por la masividad del encuentro, aplaudió con orgullo desde uno de los laterales.
Publicado en Página/12