Una mujer que recurrió a una gestante solidaria tras perder la posibilidad de embarazarse quedó excluida de la partida de nacimiento de su propio hijo. Cuando pidió la adopción de integración, la jueza rechazó el caso sin abrirlo a debate. La Cámara de Lomas de Zamora revirtió esa decisión y ordenó que se dé trámite a la proceso.
Martes, 19 de mayo de 2026

Una mujer casada perdió varios embarazos y le tuvieron que extirpar el útero. Junto a su marido, recurrieron a una gestante solidaria —otra mujer que aceptó gestar el bebé en su lugar— y en agosto de 2025 nació el niño.
El problema: legalmente, el bebé quedó inscripto como hijo de la gestante y del marido. La madre de intención —quien planeó el embarazo, firmó todos los consentimientos y cría al niño desde que nació— quedó afuera del papel. La propia gestante, además, manifestó expresamente que no quiere figurar en la partida de nacimiento ni tener vínculo con el niño.
Para regularizar la situación, la mujer pidió la adopción de integración plena. Pero la jueza de primera instancia rechazó el pedido sin siquiera abrirlo a debate.
La Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora revocó ese rechazo y ordenó que el caso se tramite. El tribunal señaló que cerrarle la puerta a alguien sin escucharla viola el derecho básico de acceso a la justicia. Y destacó que la propia Corte Suprema —en un fallo de octubre de 2024— había señalado que la adopción de integración es precisamente la vía que la ley prevé para estos casos. La causa deberá ahora ser sorteada a un nuevo juzgado, que deberá analizar en profundidad qué es lo mejor para el niño.