La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal declaró inadmisibles los recursos del Ministerio Público Fiscal y la querella en contra de la libertad condicional otorgada a Eduardo Kalinec, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar argentina. El represor, conocido como “Doctor K”, nunca se arrepintió y su hija Analía Kalinec reveló que “manejó información sensible y la sigue manejando”.
Jueves, 14 de mayo de 2026

La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal declaró inadmisibles los recursos presentados por el Ministerio Público Fiscal y la querella en contra de la libertad condicional otorgada a Eduardo Kalinec, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar argentina.
La resolución, firmada el 13 de mayo por los jueces Javier Carbajo, Gustavo M. Hornos y Mariano Borinsky, confirmó el fallo del juez de ejecución del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nro. 2 de la ciudad de Buenos Aires, que en diciembre de 2025 había hecho lugar al pedido de incorporación del represor al régimen de libertad condicional.
La decisión judicial se basó en que el condenado cumple con los requisitos legales establecidos en el artículo 13 del Código Penal y la ley 24.660, entre ellos haber observado los reglamentos carcelarios y contar con informes favorables del Consejo Correccional de la Unidad 19 del Servicio Penitenciario Federal. Los jueces Carbajo y Hornos sostuvieron que las impugnaciones de la fiscalía y la querella no lograban conmover los argumentos del magistrado de ejecución, y que los agravios se limitaban a reiterar discrepancias ya analizadas, sin desarrollar una crítica concreta y razonada de los fundamentos del fallo.
El juez Carbajo, en su voto, destacó que la resolución impugnada “lejos está de presentarse inmotivada, o con fundamentación meramente aparente o arbitraria”, ya que fue fruto del análisis cuidadoso de las circunstancias particulares del caso. Además, recordó que la defensa de Kalinec había solicitado el beneficio en mayo de 2025, y que durante el proceso se escuchó a las víctimas, se realizó una audiencia oral con todas las partes y se ponderaron tanto los informes del equipo interdisciplinario como los del Servicio Penitenciario Federal. Por su parte, el juez Hornos agregó que el art. 13 del Código Penal faculta al juez de ejecución a añadir reglas de conducta adicionales si así se requiere, para proteger a las víctimas.
El único voto disidente fue el del juez Mariano Borinsky, quien consideró que correspondía fijar una audiencia para ingresar al estudio de los agravios planteados por los recurrentes. Sin embargo, por mayoría, el tribunal resolvió declarar inadmisibles los recursos, sin costas en la instancia, y tener presentes las reservas del caso federal. De esta manera, se cerró la vía para que la fiscalía y la querella impugnaran la decisión que permite a Kalinec salir de la cárcel bajo reglas de conducta.
El represor apodado “Doctor K”
Eduardo Emilio Kalinec, conocido en los centros clandestinos de detención como “Doctor K”, fue condenado a prisión perpetua en 2010 por su participación en los crímenes cometidos en los campos Atlético, Banco y Olimpo (ABO). La liberación del exrepresor, en diciembre de 2025, causó conmoción entre sus víctimas y los organismos de derechos humanos. Kalinec, de 73 años, había pasado los últimos 20 años detenido y ahora volverá a las calles, con la particularidad de que él mismo impulsa una denuncia judicial contra sobrevivientes de la dictadura.
Pero quien ha dado uno de los testimonios más impactantes es su propia hija, Analía Kalinec, integrante del colectivo “Historias Desobedientes” (hijas e hijos de represores que repudian los crímenes de sus padres). En una entrevista con elDiarioAR el mismo día en que se conoció la libertad condicional, Analía reveló que recibió la noticia mientras estaba sentada en el Aula Magna del Colegio Nacional Buenos Aires, donde su hijo acababa de terminar el secundario, en un acto donde precisamente se recordaba a los 108 alumnos y exalumnos detenidos-desaparecidos de esa institución. “Fue una mezcla de emociones muy fuerte”, confesó.
Más allá del dolor personal, Analía Kalinec lanzó una advertencia contundente: su padre aún posee información clave sobre el destino de las víctimas de la dictadura. “Mi papá manejó información sensible y la sigue manejando”, afirmó. “Estuvo en un circuito donde hubo bebés que luego fueron restituidos. Formó parte de distintos engranajes de la maquinaria represiva. Tiene información, de eso no hay dudas. Y seguir silenciándola es un daño actual que sigue produciendo”. Para ella, la liberación no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un “clima de época” marcado por un gobierno negacionista, la visita de legisladores oficialistas a represores presos y el nombramiento de un militar como ministro de Defensa.
Analía también expresó su temor a encontrarse con su padre en la calle o a que intente acercarse a sus hijos, ya adultos. “No temo represalias físicas, pero sí un daño emocional”, explicó. Ese quiebre familiar se produjo en 2008, cuando ella leyó por primera vez los testimonios de las víctimas en la causa judicial y fue a la cárcel a preguntarle a su padre, encontrándose “con un hombre que reivindicaba lo que había hecho y decía que había cumplido órdenes”. Desde entonces, él impulsó un juicio por indignidad para desheredarla. Analía, en cambio, escribió el libro “Llevaré su nombre” y reclama que la Argentina defienda el piso de derechos humanos alcanzado: “Juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad con todas las garantías constitucionales es un logro único a nivel mundial”.
Las víctimas de Kalinec también expresaron su dolor e indignación. Delia Barrera, sobreviviente, denunció que “la impunidad, la falta de justicia y los oídos sordos nuevamente nos dan la espalda”. Ana Careaga calificó como “escandaloso” que se beneficie a autores de hechos imperdonables e imprescriptibles. Silvia Fontana, hermana de una víctima embarazada que pasó por los centros clandestinos, sostuvo que “un enorme dolor nos invade el cuerpo” al saber que Kalinec podrá disfrutar de su libertad mientras sus seres queridos siguen desaparecidos. Desde las querellas adelantaron que recurrirían la decisión, aunque el fallo de la Cámara de Casación declaró inadmisibles esos recursos, cerrando así la instancia judicial ordinaria.