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El proyecto de ley que modifica las penas por falsas denuncias solo para casos de violencia de género y abuso sexual infantil es, según la Fundación Al Fin Justicia, “una violenta reacción contra las víctimas” que busca “garantizar la impunidad de estos delitos” impulsada por el “lobby de pedófilos” instalado en el Senado.

Viernes, 24 de abril de 2026

La Fundación Al Fin Justicia expresó su enérgico rechazo al reciente dictamen favorable de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado de la Nación para el proyecto de ley autoría de la senadora Carolina Losada y otros que modifica los artículos 245 (Falsa Denuncia), 275 (Falso testimonio) y 277 incisos 3 y 4 (Encubrimiento) del Código Penal, pero exclusivamente cuando se trata de denuncias vinculadas con violencia de género, contra la integridad sexual o contra menores de edad.

Desde la fundación advirtieron que esta iniciativa representa “una violenta reacción contra las víctimas y testigos de gravísimos delitos, Madres Protectoras, profesionales que actúan en causas de violencia sexual y organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la defensa y derechos de las infancias y adolescencias”. En ese sentido, sostuvieron que “el ‘lobby de pedófilos’ se ha instalado con fuerza en el Senado” y que a través de sus voceras se intenta instalar la idea de “falsas denuncias” con argumentaciones “carentes de todo rigor científico y basadas en prejuicios de género”.

El comunicado recuerda que la noción de falsas denuncias en la Argentina fue impulsada por el ex juez Eduardo José Cárdenas, quien en el año 2000 publicó en la revista “La Ley” un artículo que cita al falso Síndrome de Alienación Parental (SAP), inventado por el médico estadounidense Richard Gardner en 1985. Según la fundación, “el SAP es un constructo seudocientífico inventado por un médico pedófilo”, cuyo núcleo es sostener que las denuncias por abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes “no son ciertas en un alto porcentaje (en un 90%)”. Este argumento, advierten, se ha adoptado en sedes judiciales de muchos países para invalidar los relatos de las infancias.

La especialista en Psiquiatría Infanto Juvenil y Medicina Legal, Virginia Berlinerblau, perito forense del Poder Judicial de la Nación, explica que “el abuso sexual infantil es uno de los delitos más negados por la familia, la sociedad y hasta por la propia víctima”. Según datos de la OMS de 2016, el 25% de las mujeres y el 7,7% de los varones declararon de adultos haber sufrido abuso sexual en su infancia. Berlinerblau sostiene que “un número probablemente significativo de denuncias consideradas ‘falsas’ son resultado de investigaciones insuficientes, información escasa, la aplicación del falso SAP o sucedáneos”.

La organización también subraya que “el sobreseimiento del imputado no implica la inexistencia del abuso o la falsedad de la denuncia”, ya que la falta de condena puede deberse a deficiencias en la instrucción o a no haber alcanzado el grado de certeza necesario. En este marco, citan datos contundentes: según el INDEC, la tasa de “no denuncia” de los delitos de “ofensa sexual” alcanza el 87%, uno de los registros más altos. Y de cada 100 denuncias de abuso sexual en la infancia, según cifras del Ministerio Público Fiscal de 2018, solo una recibe condena.

La fundación cuestiona además la asimetría en el tratamiento judicial: “¿Sucede lo mismo cuando se denuncia un robo en una propiedad? ¿se investiga también la vida del denunciante, se le cuestiona su rol, sus acciones? ¿se indaga si se trata de falsas denuncias?”. Y recuperan las palabras de Eva Giberti: “lo que debemos hacer no es impedir las denuncias, sino impedir que se proceda de manera incorrecta con las víctimas”, porque “cuando el actuar de la institución judicial acalla los reclamos de quienes demandan haber sido vulnerados, esta es la peor de las violencias”.

Finalmente, la Fundación Al Fin Justicia concluye que el proyecto de ley en tratamiento en el Senado “tiene por objeto garantizar la impunidad de estos delitos, silenciar a las víctimas y convalidar el arrasamiento de las infancias y adolescencias”.


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