Un militante peronista de la ciudad de Santa Fe fue condenado a cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo bajo modalidad domiciliaria. Fue tras firmar un acuerdo de juicio abreviado en el marco de una causa por una pintada contra el juez de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
Martes, 21 de abril de 2026

El imputado, Roberto Mauricio Acosta, conocido como “Cachorro”, aceptó los términos del acuerdo con el Ministerio Público Fiscal de la Nación, en una causa caratulada como “amenazas e intimidación pública”, vinculada a la inscripción callejera que decía “Rosatti ojo”. Sin embargo, la Justicia quería darle dos años de prisión efectiva, una pena excesiva para una pintada con aerosol.
El expediente, tramitado en la Unidad Fiscal Federal de Santa Fe, estableció que Acosta deberá responder como autor penalmente responsable de los delitos de amenazas agravadas y daños agravados. La pena acordada contempla además el pago de las costas del proceso.
El caso se resolvió mediante un procedimiento abreviado, previsto en el Código Procesal Penal Federal. En ese marco, el acusado “reconoció los hechos, su participación y la calificación legal”, además de aceptar la pena propuesta por la fiscalía, de acuerdo con el documento oficial.
Según consta en el acuerdo firmado por los fiscales Jorge Gustavo Onel y Gastón Theler, y con la asistencia de la defensora oficial María Jimena Sendra, Acosta manifestó haber comprendido “los alcances y consecuencias del proceso”, renunciando a la realización de un juicio oral.
El documento establece que la pena será cumplida en su domicilio particular, ubicado en la ciudad de Santa Fe, bajo “supervisión de los organismos correspondientes”, mientras que la modalidad domiciliaria fue aceptada por el Ministerio Público Fiscal a partir de un pedido de la defensa. Además, las partes acordaron no recurrir la sentencia en caso de que el juez interviniente homologue el acuerdo en los términos establecidos.
El violento allanamiento y la detención
El episodio judicial tiene como antecedente un procedimiento policial que, según relató el propio Acosta, se realizó en su domicilio con un fuerte despliegue. “Me patearon la puerta como en los años 70”, describió sobre el violento allanamiento y por qué no, un acto de intimidación contra la actual oposición del gobierno de Javier Milei.
De acuerdo a su testimonio, al momento de la irrupción se encontraba en su casa y fue reducido por los efectivos. “Me apuntaban a la cabeza… me tiraron al suelo, me esposaron y me llevaron”, afirmó.
“Yo justo estaba comiendo un salamín. Me apuntaban a la cabeza. Les dije: ‘Van a matar a un peronista’. Me tiraron al suelo, me esposaron y me llevaron“, completó
El operativo incluyó el secuestro de elementos personales y derivó en su detención, aunque posteriormente fue liberado tras permanecer algunas horas bajo custodia. De esta manera, el derecho a la protesta se choca contra el hostigamiento: el Gobierno y la Corte parecen que buscan una manera de disciplinar el repudio popular.
Publicado en Página/12