Un análisis sobre cómo la falta de gestión en áreas legales corporativas puede convertirlas en un obstáculo interno, afectando decisiones y eficiencia. El abogado Adrián Buffone advierte sobre la necesidad de profesionalizar la función para que el área legal recupere su rol estratégico.
Jueves, 26 de marzo de 2026

Por Adrián Buffone*
En el mundo empresarial, pocas funciones concentran tanta responsabilidad como la del gerente legal. Su rol es claro: anticipar riesgos, estructurar jurídicamente las decisiones estratégicas y evitar conflictos que puedan impactar en la organización.
Sin embargo, en los últimos años comienza a instalarse un debate incómodo dentro del ámbito corporativo: ¿qué ocurre cuando el área encargada de prevenir riesgos se convierte, en los hechos, en un factor de ineficiencia interna?
Especialistas en gestión legal coinciden en que el problema no radica en el exceso de prudencia, sino en la ausencia de métodos de gestión adecuados.
Un problema que no siempre es jurídico
Tradicionalmente, las empresas identifican el riesgo en factores externos: litigios, sanciones regulatorias, incumplimientos contractuales o conflictos laborales. No obstante, cada vez con mayor frecuencia, el foco se desplaza hacia adentro.
La falta de métricas de desempeño, la ausencia de planificación, la inexistencia de criterios de priorización y los tiempos excesivos de respuesta comienzan a impactar directamente en la dinámica operativa.
“Cuando todo se analiza como si fuera crítico, nada termina siéndolo realmente”, señalan consultores del sector.
En este contexto, el área legal puede transformarse en un cuello de botella que ralentiza decisiones estratégicas, encarece procesos y genera tensiones con otras áreas.
La cultura del “no” y sus efectos
Uno de los fenómenos más señalados es la tendencia a la negativa sistemática. Frente a escenarios de incertidumbre, muchos departamentos legales optan por bloquear iniciativas antes que estructurarlas jurídicamente.
Esta práctica, si bien reduce la exposición a contingencias, también limita la capacidad de innovación y adaptación de las empresas.
El enfoque moderno propone un cambio de paradigma: el derecho no debe eliminar el riesgo —lo cual resulta imposible— sino administrarlo de manera razonable y controlada.
La irrupción del Legal Project Management
En respuesta a estas problemáticas, comienza a consolidarse el denominado Legal Project Management (LPM), una metodología que busca introducir herramientas de gestión profesional en las áreas legales.
El modelo propone:
- Definir con precisión el alcance de cada intervención.
- Establecer responsables y tiempos de ejecución.
- Priorizar tareas según impacto económico.
- Medir resultados mediante indicadores objetivos.
- Optimizar costos y recursos.
La implementación de estos sistemas permite transformar al área legal en un actor estratégico dentro de la organización, alineado con los objetivos del negocio.
Un riesgo silencioso: la pérdida de legitimidad interna
Más allá de los aspectos operativos, expertos advierten sobre un riesgo menos visible pero de alto impacto: la pérdida de confianza dentro de la propia empresa.
Cuando el área legal no logra responder con eficiencia o claridad, otras áreas comienzan a evitar su intervención o a consultarla tardíamente. Esto debilita su rol institucional y reduce su capacidad de incidencia en decisiones clave.
“El problema no es que el área legal intervenga mucho, sino que intervenga mal o tarde”, señalan desde el ámbito corporativo.
Un perfil profesional en transformación
El gerente legal actual enfrenta un desafío que excede el conocimiento jurídico. Debe integrar competencias vinculadas a la gestión, la estrategia y la comprensión del negocio.
Ya no alcanza con analizar riesgos desde una perspectiva técnica. Se requiere capacidad para administrar procesos, coordinar equipos, manejar presupuestos y comunicarse eficazmente con la dirección.
En este escenario, el derecho deja de ser una función meramente reactiva para convertirse en un componente activo de la toma de decisiones.
Una discusión que recién empieza
El debate sobre el rol del área legal dentro de las organizaciones está lejos de agotarse. Lo que sí parece claro es que la eficiencia ya no es un atributo deseable, sino una exigencia.
En mercados cada vez más dinámicos, la lentitud y la falta de estructura tienen un costo concreto.
Y en ese contexto, una pregunta comienza a resonar con mayor fuerza en el ámbito empresarial:
¿Está el área legal protegiendo a la empresa… o está condicionando su funcionamiento?
*Abogado, profesor derecho constitucional UNNE y UCP, profesor práctica profesional supervisada UCP y director en Buffone & Abogados