Este artículo, escrito por las psicólogas Carolina Fule y Maria Silvana Pérez, aborda el acompañamiento a testigos víctimas en los juicios por delitos de lesa humanidad en el Chaco. A 50 años del golpe, una reflexión sobre memoria, justicia y el rol central de la salud mental en los procesos de reparación.
Sábado, 21 de marzo de 2026

Por María Silvana Pérez y Carolina Fule
A 50 años del golpe cívico militar, en las condiciones críticas actuales, la memoria es acto político de resistencia permanente y es fundamental para construir de manera urgente un presente y un futuro más justo.
Los juicios por delitos de lesa humanidad no sólo buscan justicia, sino también restaurar la memoria y dignidad de aquellxs que sufrieron y de la sociedad en su conjunto.
El acompañamiento a testigxs víctimas es un componente esencial en el proceso judicial. Brindar un espacio donde los testimonios sean escuchados y valorados es parte del proceso de reparación y justicia. Lxs psicólogxs y profesionales de la salud mental juegan un papel crucial en el acompañamiento de las víctimas. Es vital que estén capacitadxs para abordar las particularidades que surgen en estas situaciones.
La reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad, resalta la necesidad de desarrollar estrategias integrales de protección de los derechos de las víctimas en contextos de acceso a la justicia. Este desafío implica articular políticas públicas de asistencia integral a testigxs víctimas, en combinación con políticas reparatorias estatales.
A lo largo de la historia, madres y abuelas, ex detenidxs políticxs, familiares, organizaciones de derechos humanos, han trabajado incansablemente en Argentina para construir un camino que vincule la democracia y la justicia como un horizonte común para nuestra comunidad.
En 2008, la provincia del Chaco estableció un programa integral de asistencia a las víctimas del Terrorismo de Estado y sus familias, ratificado mediante decreto provincial. Este programa está vinculado a la política pública de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en el marco del Plan Nacional de Acompañamiento a Testigos Víctimas, que surgió tras la desaparición de Julio López.
Dicho enfoque integral implica reconocer los efectos psicosociales del Terrorismo de Estado en las víctimas y su entorno, así como en el tejido social. Estos efectos traumáticos invitan al campo de la salud mental a participar, ya que el testimonio es un acto histórico, subjetivo y jurídico en el que lxs testigxs apuntan a la justicia y la reparación en el horizonte de la verdad.

El testigo, en tanto víctima del terrorismo de estado es un sujeto político, social, de un proceso de lucha por una sociedad más justa e igualitaria. Respecto de su declaración testimonial pasará por distintas instancias. La declaración testimonial pone al testigo en el lugar de la víctima, en tanto cuerpo sujeto que fue carne de las distintas vejaciones. La escena jurídica de atestiguar lo ubica en un proceso en el cual se activan aspectos traumáticos.
En este marco, el testigo tiene que poder poner en palabras algo que no es del orden de las palabras. El proceso de dar testimonio tiene que ver con poder traducir a palabras aspectos que son sumamente traumáticos. Ese trabajo implica la necesidad de convocar al campo de la salud mental, al acompañamiento terapéutico, que permita ese proceso, permitiendo al testigo-víctima recuperar hechos marcados desde el cercenamiento y el dolor.
El testigo frente al testimonio jurídico pasará por la instancia de víctima y el acto podrá, o no, pasar a ser un acto de palabra que permita reenviarse a la vida subjetiva y, en el caso del terrorismo social, dar lugar a una inscripción de lo suspendido construyendo su historia desde una instancia tercera y construyendo la historia social en el marco de una terceridad humanizante.
Este arco que va del sujeto político al sujeto del testimonio, víctima en ese punto, remite con la intervención de la justicia a la construcción de una verdad que le había sido cercenada y tergiversada. Devuelve a lo social la historia.
Sin dudas el enorme trabajo integral que representaron los juicios de lesa humanidad, el marco del acompañamiento, el diálogo de lo jurídico con la salud mental, fue transformador y posibilitador para abordar los derechos de otras víctimas: de violencias de género de abuso sexual en la infancia, de genocidios indígena. El trabajo interdisciplinar pudo conjugar la práctica judicial con el respeto de las características del testimonio de una persona que vivió un hecho traumático, que cuenta el horror vivido como puede y su noción del tiempo.
La justicia no puede ser comprendida sin considerar la responsabilidad que tenemos hacia los demás. Al respecto, Emmanuel Levinas, filósofo francés de origen lituano, sostiene que la justicia está intrínsecamente ligada a la responsabilidad que sentimos hacia el otro.
Para Levinas, esta responsabilidad es un imperativo ético que surge del reconocimiento del otro como un ser humano digno que merece nuestra atención y cuidado. La justicia, en su concepción, no se limita a la aplicación de reglas abstractas; implica responder a la singularidad del otro y reconocer sus necesidades y sufrimientos.
Los juicios de lesa humanidad forman parte de un proceso de magnitudes históricas, políticas y éticas que involucran, además, un enfoque en la salud mental. Es importante nuestro reconocimiento y agradecimiento a los movimientos de derechos humanos que, de manera obstinada, luchan por acciones concretas y ejercen constantemente la imaginación y la creatividad para superar los cercos de la impunidad.
Levinas utiliza la metáfora del “rostro” del otro como una llamada a la ética, donde el rostro encarna la vulnerabilidad y el sufrimiento del otro. La justicia tiene también una dimensión social; no se trata sólo de un acto individual, sino de concretar estructuras sociales que garanticen el bienestar y respeto a la dignidad de cada persona.
La legalidad puede garantizar justicia en un sentido abstracto, pero ¿qué es una ley sin ética? ¿Qué es una justicia que ignora la singularidad de las víctimas y su necesidad de cuidado y acompañamiento? La justicia requiere un compromiso ético que respete la individualidad del otro.
El acompañamiento ha trascendido su sentido jurídico formal, convirtiéndose en un medio para efectivizar la noción de reparación tan difícil de concretar. Se ha abierto un espacio de escucha que albergó al sujeto en su sufrimiento, permitiendo reconocer la dimensión del daño traumático imprescriptible y facilitar la construcción de una trama donde el acto de justicia y la sentencia forman parte de un mapa social y subjetivo.
Homenaje a Martha Álvarez
La psicóloga Martha Álvarez nos dejó el 17 de marzo de este año. Le dedicamos este texto a una figura fundamental en este contexto. Ex detenida política y testigo en las causas del R9 de Corrientes. Martha demostró una valentía excepcional al brindar su testimonio, contribuyendo a la memoria colectiva y al logro de la justicia en clave de género.
Su trayectoria como docente en la carrera de Psicología, así como su participación en el diseño de una carrera comprometida con este contexto fueron ejemplos de su dedicación y valentía.
A su coraje militante y su persuasión por la verdad, le rendimos el cuidado de la memoria.