La periodista y directora de Futurock, Julia Mengolini, pidió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de manera “urgente que se exija al Estado garantizar condiciones para ejercer el periodismo” y lamentó haber sido “víctima de una campaña sin precedentes”.
Jueves, 20 de noviembre de 2025

“Hoy vengo a contarles lo que significa vivir y trabajar bajo un gobierno que usa el poder del Estado para perseguir, humillar y silenciar. Desde que Javier Milei asumió la presidencia, el clima para ejercer el periodismo se volvió asfixiante. Lo que empezó como insultos se transformó en una campaña de odio institucional, orquestada desde las más altas esferas del poder para marcar enemigos, instalar mentiras y destruir reputaciones”, denunció este miércoles Mengolini ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Fue en el marco del 194 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se desarrolló una audiencia pública sobre Libertad de Expresión en la Universidad de Miami a pedido de distintas organizaciones y organismos de Derechos Humanos, como Amnistía Internacional, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), la Federación de Trabajadores de Prensa (Fatpren), la Federación de Trabajadores de Prensa (Fatpren), el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), ARGra y el CELS.
Mengolini relató que “en mi caso, en junio de este año, fui víctima de una campaña de difamación y violencia digital sin precedentes. Se usó inteligencia artificial para crear imágenes y videos falsos de contenido sexual sobre mí, acompañados de amenazas de violación y de muerte, incluso contra mi hija”. Y denunció que “el propio presidente amplificó esas agresiones, publicó casi 100 mensajes en mi contra en cuatro días, se burló públicamente y justificó la violencia diciendo que me ‘merecía el vuelto’”.
“Esa violencia no fue espontánea: fue una estrategia de disciplinamiento estatal para castigar la crítica y generar miedo”, alertó la directora de Futurock.
“Por eso es urgente que esta Comisión exija al Estado argentino garantizar condiciones para ejercer el periodismo y que condene el uso de aparatos estatales para hostigar a la prensa”, concluyó Mengolini.
“Atacan a los periodistas y a los trabajadores de prensa porque quieren destruir el rol social de la comunicación”
Por su parte, Francisco “Paco” Rabini, dirigente de SiPreBA y Fatpren, resumió: “Atacan a los periodistas y a los trabajadores de prensa porque quieren destruir el rol social de la comunicación”.
“Es la primera vez que, en democracia y desde la conducción del gobierno, se diseña, dirige y alienta una campaña de ataque contra los periodistas y trabajadores de prensa”, denunció.
Tras recordar la frase “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, repetida hasta el hartazgo por el presidente Javier Milei, Rabini señaló que el gobierno argentino ataca a periodistas que cubren protestas, con un saldo de decenas de trabajadores heridos por balas de goma y gases lacrimógenos, incluyendo casos graves como el del fotógrafo Pablo Grillo.
También reveló que el propio Presidente utiliza demandas sin sustento contra periodistas y medios cuyas publicaciones no le agradan, con el único objetivo de acallar las críticas. Las periodistas mujeres sufren un acoso particular.
Por otro lado denunció el vaciamiento y congelamiento salarial en medios estatales como Télam, Radio Nacional y la Televisión Pública, lo que atenta contra el sistema federal de medios y la pluralidad de voces. También advirtió sobre la eliminación de planes de fomento y el manejo arbitrario de la pauta publicitaria oficial provocan el cierre o achicamiento de medios, reduciendo la diversidad informativa y que las políticas económicas impactan en todos los trabajadores, generando un periodismo precarizado que no puede ejercer su rol fundamental para la democracia.
También expusieron el periodista Hugo Alconada Mon y el fotógrafo Tomás Cuesta, quienes también relataron los ataques que sufrieron desde que Javier Milei asumió como presidente.
La respuesta del gobierno de Milei: la negación
En su exposición, el subsecretario de Derechos Humanos, Alberto Baños negó que existan problemas de libertad de expresión en el país. Argumentó que los ataques individuales no pueden ser adjudicados a políticas de Estado, minimizando que muchos de los ataques en línea hayan sido ejecutados por el Presidente. Además dijo que los testimonios que se brindaron eran irrelevantes para la audiencia.
La secretaria ejecutiva de la CIDH, Tania Reneaum Panszi, subrayó en su intervención que no estaban ante casos singulares, sino que se veía una tendencia que a la Comisión le preocupaba. “Todo hace parecer que hay un contexto de amenazas, criminalización a las personas periodistas o activistas de derechos humanos”, dijo.
El Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, Pedro Vaca, tomó esos dichos y contestó que para los parámetros de la Comisión “cuando un gobernante se dirige a la prensa lo hace desde una posición de poder y eso puede tener impactos. La voz de una autoridad no es una voz cualquiera. El sistema interamericano aspira a que la voz de toda autoridad no contribuya a la generación de riesgos para otras personas”.
La Comisión destacó el trabajo de la prensa en la reconstrucción de los operativos represivos y la identificación de los responsables. Sin embargo, como contamos en la audiencia, “cerca de 3.000 personas resultaron heridas en las manifestaciones de 2024 y 2025. Casi 300 eran trabajadores de prensa. Solo en lo que va de 2025, las agresiones a periodistas duplican las registradas en 2024”.
Petitorio
Las organizaciones argentinas solicitaron a la CIDH que monitoree el contexto represivo en la Argentina, que solicite al gobierno medidas que detengan los ataques contra periodistas y voces críticas. Además, que ponga fin a la represión contra quienes se manifiestan y quienes cubren esas protestas.
Pidieron, además, una visita de la Comisión junto con la Relatoría de Libertad de Expresión a la Argentina.
El pedido de audiencia también fue solicitado con AMARC, la Fundación Transparencia Activa, Innocence Project Argentina, la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, REDCOM (Red de Carreras de Comunicación), el Colectivo Revista Crisis y la Fundación Heinrich Böll.
En base a notas de Tiempo Argentino y el CELS