En la recta final del juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, doce ciudadanos chaqueños deberán deliberar a partir de este viernes para alcanzar un veredicto unánime. La ley exige que su decisión se base únicamente en la prueba presentada en el debate. Si no logran consenso, el juicio podría repetirse ante otro jurado. Un fallo absolutorio, en cambio, será definitivo e irrecurrible.
Jueves, 13 de noviembre de 2025

Tras casi tres semanas de audiencias, declaraciones y alegatos, el juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski entra en su etapa final. Doce ciudadanos chaqueños deberán decidir a partir de este viernes, en base a la prueba producida durante el debate, si los acusados son culpables o no culpables. La ley 2364-B, que regula el sistema de juicio por jurados en la provincia, establece un procedimiento preciso y cargado de garantías para este momento crucial.
Según la norma, el jurado debe rendir su veredicto “de acuerdo con la prueba exclusivamente producida en el juicio y sin expresión de motivos”. Esto significa que su decisión no puede fundarse en opiniones personales o información externa, sino en lo escuchado y visto en la sala de audiencias.
El juez, antes de la deliberación, imparte las instrucciones finales, donde explica las reglas que guían el proceso: la presunción de inocencia, la exigencia de prueba más allá de toda duda razonable y los tipos de delitos que pueden considerarse. También aclara que el jurado debe buscar un veredicto unánime, es decir, los doce integrantes deben coincidir.
Deliberación secreta
Una vez retirados a deliberar, los jurados permanecen incomunicados, sin posibilidad de contacto externo. Solo ellos —y en casos excepcionales, un intérprete si fuera necesario— pueden permanecer en la sala.
La ley chaqueña protege el secreto de las deliberaciones y la libertad de conciencia de los jurados: nadie puede presionarlos ni pedirles explicaciones por su voto. Además, los jurados tienen prohibido revelar lo ocurrido durante la discusión interna, bajo pena de sanción. La deliberación deberá durar al menos dos horas.
El jurado deberá pronunciar un veredicto unánime respecto de cada acusado y cada hecho juzgado. Si los doce ciudadanos no logran un acuerdo tras un “plazo razonable de deliberación”, el juez puede declarar al jurado “estancado”. En ese caso, se disuelve el cuerpo y el juicio puede repetirse ante un nuevo jurado. Si ese nuevo jurado también se declara estancado, el juez deberá absolver al acusado, dando por concluido el proceso.
El veredicto absolutorio es definitivo
En caso de que el jurado declare a un acusado “no culpable” o “no culpable por razón de inimputabilidad”, el juez debe dictar de inmediato la absolución y ordenar su libertad. Ese veredicto es irrecurrible: no puede ser apelado ni revisado por ningún tribunal, salvo que se pruebe que fue producto de un soborno.
Por el contrario, si el veredicto es de culpabilidad, el juicio continuará con una audiencia de cesura, donde el juez definirá la pena, escuchando a las partes sobre las consecuencias jurídicas del fallo.
Cabe recordar que los acusados son siete: César Sena, por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, en calidad de autor; sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, como partícipes primarios del mismo delito; y Fabiana González, José Gustavo Obregón, Gustavo Melgarejo y Griselda Reinoso, por encubrimiento agravado.
La decisión del pueblo
El modelo chaqueño de juicio por jurados refleja el espíritu de la Constitución Nacional y de la ley provincial: es el pueblo, representado por doce ciudadanos comunes, quien tiene la última palabra sobre la culpabilidad o inocencia.
En el caso de Cecilia Strzyzowski, esa decisión marcará el cierre de uno de los procesos judiciales más trascendentes en la historia reciente del Chaco.