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“El pabellón se convirtió en una cámara de gas”, dijo el fiscal general Abel Córdoba al hacer referencia al incendio ocurrido el 14 de marzo de 1978 como resultado de un procedimiento violento en ese pabellón de la Unidad Penitenciaria N°2 de Devoto.

Viernes, 7 de noviembre 2025

El titular de la Fiscalía General N°2 ante los Tribunales Orales Federales de la Capital Federal, Abel Córdoba, y la auxiliar fiscal Mara López Legaspi, culminaron este miércoles su alegato y solicitaron penas de hasta 25 años de prisión para tres expenitenciarios en el juicio por la denominada “Masacre del Pabellón Séptimo”, ocurrida en 1978 en la que 153 detenidos fueron sometidos a tormentos y 65 de ellos murieron como resultado de la represión violenta y el incendio que se produjo en el lugar. También pidieron que los hechos sean declarados como delitos de lesa humanidad y requirieron medidas de reparación para las víctimas, entre otras, que son procedentes ante la violación de derechos humanos.

Los pedidos fueron formulados en el marco de la tercera y última audiencia de alegato del Ministerio Público Fiscal que se había iniciado el 15 de octubre pasado, y ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) N°5, integrado por los jueces Nicolás Toselli (presidente), Daniel Obligado y Adriana Palliotti, según informó el sitio Fiscales.

En la audiencia, que fue transmitida en el canal de YouTube del Poder Judicial de la Nación, la fiscalía solicitó que el exdirector del Instituto de Detención de Devoto, Juan Carlos Ruiz, y el exjefe de la División Seguridad Interna, Horacio Martín Galíndez, sean condenados a 25 años de prisión. En tanto, para el excelador de la División Seguridad Interna, Gregorio Bernardo Zerda, requirió la pena de 22 años de prisión.

El MPF pidió que los imputados sean condenados en calidad de coautores por el delito de tormentos seguidos de muerte reiterado en 65 oportunidades y tormentos reiterados en 88 ocasiones.

La fiscalía concluyó que está probada la responsabilidad de los acusados en la preparación y ejecución de una irrupción violenta con decenas de agentes al interior del Pabellón 7° de la Unidad Penitenciaria N°2 de Villa Devoto, durante la que golpearon brutalmente a los detenidos, contra quienes emprendieron también un ataque armado y, una vez iniciado un incendio, no interrumpieron los hechos sino que continuaron las agresiones incluso después de que el fuego se apagara solo y los detenidos fueran retirados del pabellón.

Córdoba recordó que, en ese escenario de cuerpos quemados y detenidos heridos, al sacar a los sobrevivientes del pabellón, los penitenciarios continuaron golpeándolos en todo el trayecto hasta el sector de buzones hacia donde los trasladaron, tal como declararon los sobrevivientes. En la inspección judicial que durante el debate se hizo en el penal, dos de ellos participaron y reconocieron los sitios donde ocurrieron esos hechos.

La fiscalía enfatizó que el propósito de ese despliegue no fue realizar una requisa regular sino someter a los detenidos a una “agresión aleccionadora” y a una “humillación masiva”.


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