La jueza federal Zunilda Niremperger dará a conocer el próximo martes la sentencia por el secuestro y homicidio de Carlos Enrique Tereszecuk, ocurrido en 1976. La fiscalía pidió que se reconozca el arrojamiento de cuerpos al Paraná como práctica sistemática del terrorismo de Estado. Familiares y organismos de derechos humanos seguirán la audiencia de manera virtual y en espacios de memoria.
Viernes, 7 de noviembre de 2025

La jueza federal N° 1 de Resistencia, Zunilda Niremperger, dará a conocer el 11 de noviembre, a las 11, la sentencia por el derecho a la verdad en el caso del secuestro y homicidio de Carlos Enrique Tereszecuk, ocurrido a comienzos de noviembre de 1976, durante la última dictadura. La Fiscalía Federal solicitó que la resolución establezca el arrojamiento de cuerpos al río Paraná como una práctica sistemática del terrorismo de Estado.
La audiencia se realizará de forma virtual, con la participación de familiares —hermanos y sobrinos— que residen en las ciudades de Posadas y Alem (Misiones), Corrientes y Buenos Aires. Además, la lectura de la sentencia será transmitida públicamente en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Misiones y en la Casa por la Memoria de Resistencia.
Según la investigación de la Fiscalía, Tereszecuk fue visto con vida por última vez a principios de noviembre de 1976 en la Jefatura de Policía de Resistencia, donde habría sido torturado, asesinado y su cuerpo arrojado al río Paraná. Sus restos fueron rescatados el 15 de noviembre de 1976 en la costa de Empedrado, Corrientes, sepultados como NN e identificados recién en 2018 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
La sentencia se enmarca en el derecho a la verdad, ante el fallecimiento de los principales responsables de la Jefatura de Policía del Chaco en 1976 —los comisarios Carlos Thomas, Wenceslao Ceniquel y Lucio Humberto Caballero— y la imposibilidad de identificar a otros implicados.
Los familiares, como víctimas de un crimen de lesa humanidad, solicitaron una sentencia que reconstruya los hechos y garantice su derecho a la verdad, con un sentido de reparación y fortalecimiento de la memoria histórica. La Fiscalía acompañó el pedido, basándose en los juicios por la verdad de los años noventa y en el precedente Martinelli.
Una vida
Carlos Enrique Tereszecuk nació en Posadas, Misiones, en 1952. Estudió en el Seminario de Fátima de Córdoba, aunque luego abandonó el camino religioso para dedicarse a la militancia estudiantil y política. En 1974 fue vicepresidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Servicio Social de la Universidad Nacional de Misiones y, al año siguiente, participó en la campaña electoral del Partido Auténtico, donde se desempeñó como secretario de los diputados provinciales electos Juan Figueredo y Pablo Fernández Long.
Desde ese rol trabajó junto a gremios, comisiones barriales, colonos, tareferos y trabajadoras de casas particulares, impulsando proyectos de ley en defensa de sus derechos. En 1975 sufrió un intento de secuestro por parte de civiles armados dentro de la Cámara de Diputados, tras lo cual debió pasar a la clandestinidad. En 1976 se refugió en Corrientes, donde finalmente fue detenido y visto bajo tortura en la Jefatura de Policía de Resistencia. Con el retorno de la democracia, su hermano Norberto Tereszecuk denunció el caso ante la CONADEP y el Juzgado Federal de Resistencia.
De acuerdo con la prueba recolectada, la Fiscalía determinó que Tereszecuk fue secuestrado a comienzos de noviembre de 1976 y trasladado a la Jefatura de Policía de Resistencia, donde funcionaba un Centro Clandestino de Detención dirigido por fuerzas conjuntas de la Policía del Chaco y el Ejército Argentino. Testimonios dan cuenta de que fue brutalmente torturado, al punto de no poder mantenerse en pie ni caminar, y que otro detenido debió asistirlo para bañarlo por orden de los guardias. La segunda semana de noviembre fue asesinado y su cuerpo arrojado al río Paraná.
La Fiscalía sostiene que el caso de Tereszecuk se inscribe en una práctica sistemática del terrorismo de Estado: la desaparición de personas mediante el arrojamiento de cuerpos al río Paraná. Las características se repiten en distintos casos: cuerpos desnudos, atados con alambres, con disparos de ejecución en el pecho o el cráneo, con las yemas de los dedos cortadas y con cortes abdominales para impedir su flotación. Esta reconstrucción se apoya en autopsias de la época y en el testimonio del médico forense de Empedrado, Otto Eliseo Manzolillo, durante el juicio por el Centro Clandestino Regimiento 9.
Gracias al trabajo conjunto de la Fiscalía Federal de Corrientes y el EAAF, se logró establecer la identidad de tres personas desaparecidas cuyos cuerpos fueron hallados en el Paraná y sepultados como NN en Empedrado: Rómulo Artieda, desaparecido del Centro Clandestino RI 9 en mayo de 1977; Julio “Bocha” Pereyra, víctima de la Masacre de Margarita Belén en diciembre de 1976; y Carlos Tereszecuk, visto con vida en la Jefatura de Resistencia a principios de noviembre de 1976. El EAAF identificó sus restos y el Juzgado Federal de Corrientes restituyó los cuerpos a sus familias: Artieda en 2007, Pereyra en 2014 y Tereszecuk en 2018.