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El presidente de la Nación Javier Milei y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich presentaron el jueves un proyecto para reformar el Código Penal, que prevé el endurecimiento general de las penas e incorpora nuevos delitos, como el cibercrimen con inteligencia artificial. El proyecto fue elaborado por una comisión de especialistas presidida por el penalista Jorge Buompadre.

Sábado, 4 de octubre de 2025

El presidente Javier Milei encabezó junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el acto de presentación del proyecto de reforma integral del Código Penal, en un evento realizado frente al Complejo Penitenciario de Ezeiza.

La iniciativa, elaborada por el Ministerio de Justicia, busca modificar la legislación penal con ejes en la “tolerancia cero”, el cumplimiento efectivo de las condenas y la celeridad en los procesos judiciales.

El texto, construido mediante aportes de una comisión de juristas encabezada por Mariano Borinsky, Ricardo Basílico, Horacio Romero Villanueva, Jorge Buompadre y Fernando Soto, entre otros especialistas, reúne más de mil leyes penales dispersas en un único cuerpo normativo. La propuesta se inspira en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en experiencias comparadas de países como España y Estados Unidos.

Según surge de la propuesta, la reforma apunta a tutelar especialmente la vida, la propiedad, la libertad y la familia, incorporando además la protección del honor, el equilibrio fiscal y la igualdad entre las personas. También apunta a sancionar nuevas modalidades delictivas vinculadas a las tecnologías digitales, la corrupción, el narcotráfico, las estafas piramidales, los robos con vehículos (“motochorros”, “salideras bancarias”) y los delitos contra personas vulnerables.

Entre los principales cambios, se propone un nuevo sistema de agravantes y atenuantes, un mayor reconocimiento de los derechos de las víctimas y la incorporación de figuras novedosas como el “seguimiento socio judicial” tras el cumplimiento de la pena. Además, se introduce el decomiso anticipado de bienes, la responsabilidad penal de las personas jurídicas sin restricciones y la ampliación del régimen de “imputado colaborador”.

El proyecto también prevé la aplicación retroactiva de leyes penales de emergencia, regula la comisión por omisión —clave para determinar responsabilidades en estructuras jerárquicas— y endurece el acceso a la libertad condicional para delitos graves y reincidentes.

En materia de delitos, se destacan el aumento de penas para homicidios simples y culposos, la creación de figuras específicas para el acoso y el hostigamiento, el reconocimiento del “stealthing” como delito sexual (retiro del preservativo sin consentimiento durante el encuentro consensuado), el endurecimiento de sanciones por grooming (engaño pederasta a través de redes sociales), pornovenganza, trata de personas y secuestro extorsivo, y la penalización de nuevas conductas como el “secuestro virtual” o las estafas cometidas mediante inteligencia artificial.

La reforma también incorpora un capítulo sobre delitos informáticos, el delito de odio, figuras de corrupción privada y crímenes del Estatuto de Roma —genocidio, delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra—. Además, agrava penas por narcotráfico, contrabando, delitos ambientales, crueldad animal y corrupción deportiva.

El Ministerio de Justicia destacó que la elaboración del texto incluyó consultas con magistrados, fiscales, defensores, juristas y organizaciones de la sociedad civil como AMIA, DAIA, Madres del Dolor y asociaciones de defensa animal.

Punitivismo

Durante el anuncio, Milei sostuvo que “la sociedad me pidió terminar con el flagelo de la inseguridad”, y aseguró que el nuevo Código “garantizará que quien cometa un delito cumpla su condena donde corresponde: en la cárcel”.

Sin embargo, el lanzamiento del proyecto se dio en un contexto político marcado por la tensión legislativa y las críticas de la oposición. La presentación coincidió con la sesión en la que el Senado rechazó los vetos presidenciales a la Ley de Financiamiento Universitario y la de Emergencia Pediátrica, y mientras avanzan las repercusiones del caso que involucra al diputado libertario José Luis Espert, acusado por presuntos vínculos con un escándalo de narcotráfico.

Ante la consulta del portal Chequeado, el jurista Matías Bailone, profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), consideró: “No hay una necesidad, de acuerdo a mi perspectiva y punto de vista, de esta reforma o este tipo de reforma que están haciendo. Además, no ha habido una participación plural de juristas de todas las universidades nacionales y de todos los partidos políticos”.

Respecto del aumento generalizado de las penas, explicó que “complica y agrava la situación de destrucción de la organicidad del Código Penal, y lo que hace es también complicar la tarea jurisdiccional”. Y agregó: “Sin el estudio suficiente de lo que era o no necesario hacer, me parece que obviamente es un proyecto que está condenado al fracaso y que no le va a hacer bien a nuestra República”.

En un comunicado emitido tras anunciarse la creación de la comisión, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) señaló: “No existen dudas sobre la necesidad de sancionar un nuevo Código Penal. La criminalidad, la sociedad y el derecho mutaron en los más de 100 años que pasaron desde su sanción. Las casi 1000 modificaciones que sufrió el texto vigente le quitaron la sistematicidad, proporcionalidad y coherencia interna que requiere un código”.

Y agregó: “Los frustrados intentos de las últimas 3 comisiones evidencian que el desafío más grande no está en la trabajosa tarea de redactar un anteproyecto, sino en construir los consensos necesarios para la aprobación legislativa”.

En la misma línea, Manuel Garrido, abogado penalista y ex titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), señaló a Chequeado que “es necesario reformar el Código Penal y simplificar la legislación penal, que es caótica, hipertrofiada e irracional. Subir las penas es puro populismo penal. Hay que legislar sobre nuevos delitos. Habría que ver cómo se hace”.

Y agregó: “Un código debe buscar racionalidad y proporcionalidad. Esto es un acto de campaña autoritario en una cárcel. El mensaje es claro. Solo piensan en la represión. El código tiene que ser un instrumento racional, proporcional, limitado, que apunte a la prevención y que tome en cuenta también los recursos disponibles para concretar la política criminal que se propone”.

 

A continuación, LITIGIO presenta un resumen de los puntos clave de la propuesta:

 

Parte General: Fundamentos y Procedimientos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parte Especial: Nuevos Delitos y Penas Agravadas

En lo que se refiere a la tipificación de los delitos, se destacan las siguientes propuestas de reformas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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