La Policía de la Ciudad concluyó que el cabo apuntó el arma en un ángulo prohibido y de esa forma hirió al fotógrafo. Se cae la principal defensa de Bullrich.
Jueves, 4 de septiembre de 2025

Si el cabo Guerrero hubiese utilizado el arma de acuerdo a los protocolos, la granada de gas lacrimógeno nunca hubiera impactado en la cabeza de Pablo Grillo de la manera en que lo hizo. Esa es la conclusión central a la que llegaron los peritos de la división balística de la Policía de la Ciudad, cuyo informe –clave para la causa– ya está en manos de la jueza María Servini. La reconstrucción de la escena en la que se produjo el disparo es una prueba clave que permitirá determinar la responsabilidad del gendarme, que está imputado por tentativa de homicidio agravado y deberá prestar declaración indagatoria el próximo 17 de septiembre.
Lo central del informe balístico es que descartó que Guerrero haya tomado los recaudos necesarios para no herir a los manifestantes. Según el manual de uso del arma –la pistola Modelo Unic Tipo lanza gases Cal. 38.1mm, Serie 00660– que la propia Gendarmería aportó a la causa, se debe disparar con un ángulo de inclinación de 45 grados hacia arriba o con una inclinación hacia abajo de entre los 30 y 45 grados. El cabo no cumplió con los protocolos: disparó en un ángulo horizontal y en dirección a quienes en ese momento, junto a Pablo, estaban detrás de una barricada sobre la calzada de Yrigoyen.
La prueba desmiente la defensa del cabo que esbozó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien había asegurado que Guerrero había actuado “como indican los manuales”, pese a que las cámaras de los alrededores del Congreso desmentían ese argumento ya desde las horas posteriores a la brutal represión del 12 de marzo.
El informe llega a tres conclusiones centrales:
1. “La trayectoria del proyectil que impactó sobre el sr. Pablo Grillo, tiene su origen en el sector establecido por esta división balística, señalado como el lugar donde se ubicaban las fuerzas de seguridad al momento del hecho.
2. “De los elementos aportados y en base a las experiencias realizadas, se pudieron descartar disparos efectuados con un ángulo de inclinación ascendente del arma de 45° y con una inclinación descendente de la misma comprendida entre los 30 ° y 45°”.
3. “En base a las imágenes de público conocimiento se comprobó que la granada impactó en primera instancia sobre el borde superior derecho de la barricada (respecto de la visual del damnificado), produciendo el desprendimiento y la proyección de su material constitutivo, para luego continuar su trayectoria en dirección al damnificado”.
Es decir, el proyectil fue disparado desde la zona en la que se encontraba el cordón de gendarmes, donde estaba el propio Guerrero; y el disparo fue hecho de forma horizontal, dirigido a los manifestantes. E impactó en Pablo luego de vencer las barreras de la barricada.
Detalles del informe:
Sin embargo, deja algunas zonas grises, por ejemplo:
*”No resultó posible establecer la velocidad del proyectil que impactó sobre el sr. pablo grillo”.
*”No resultó posible determinar categóricamente la posición ni el ángulo preciso en la que se encontraba el arma que produjo el disparo que hirió a Pablo Grillo, en virtud que las experiencias de tiro realizadas demostraron una amplia dispersión de las granadas y las trayectorias disimiles de las mismas aún en disparos realizados en iguales condiciones de ubicación y de orientación del arma, circunstancias atribuibles exclusivamente a las características intrínsecas del conjunto arma/cartuchos”.
La reconstrucción se realizó junto con peritos de la querella y la defensa en el predio del Centro Argentino de Seguridad, ubicado en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires. Tomó unas tres horas y media y se hicieron distintas experiencias de disparo tratando de reproducir lo que sucedió cuando el gendarme Héctor Guerrero hirió a Pablo en Hipólito Yrigoyen y Solís, durante una marcha de jubiladxs el 12 de marzo pasado.
A casi seis meses de aquella brutal represión del 12 de marzo, Pablo permanece internado en el Hospital Ramos Mejía, donde se recupera de una última intervención en la que le debieron colocar una prótesis craneal.
Publicado en Página/12