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El historiador indígena chaqueño, Juan Chico, fallecido en 2021 a causa del COVID-19, dejó un legado fundamental con “Los Qom de Chaco en la guerra de Malvinas”. Este libro ayudó a dar luz a una historia largamente ignorada: los excombatientes qom, wichí, mocoví y mapuches que defendieron la bandera celeste y blanca en el conflicto bélico, pero que fueron ocultados por el relato oficial.

Miércoles, 2 de abril de 2025

Foto: Télam

 

Por Luciana Rosende

“La base del genocidio, secuestro, apropiación de bebés, todos los elementos que tuvo la última dictadura militar, son los mismos componentes que tuvo el proceso de genocidio indígena (…) ¿Por qué asociarlo con Malvinas? Un ejemplo: los abuelos de uno de nuestros excombatientes fueron muertos en (la masacre de) Napalpí (en 1924). Insisto en esto: hubo una continuidad”, le dijo hace unos años el historiador y referente qom Juan Chico al politólogo e investigador Pedro Munaretto. Esta declaración fue clave en la visibilización de la presencia qom en la Guerra de Malvinas, un capítulo histórico que aún sigue incompleto.

Chico, fallecido en 2021 debido al coronavirus, dejó un legado fundamental con su libro Los qom de Chaco en la guerra de Malvinas, que ayudó a dar luz a una historia largamente ignorada. Munaretto continúa con esta investigación académica con el objetivo de profundizar en ese relato. “Visibilizar esa presencia tiene que ver con contar historias de personas que merecen protagonismo igual que el resto. Pero diferenciadamente: sin que se les borren las marcas identitarias, de las cuales ellos no quieren renegar. Y para plantear justamente políticas soberanas que sean más humanistas”, explica el investigador en diálogo con Tiempo.

Según los estudios iniciados por Chico, alrededor de 100 excombatientes de Malvinas provenían de los pueblos qom, wichi, mocoví y mapuche. “No hay estadísticas oficiales. El libro de Juan es uno de los primeros trabajos sobre la cuestión para empezar a contar. A contar las historias y a contar los números. Falta un montón por hacer”, remarca Munaretto, licenciado en Ciencia Política, magíster y doctorando en Antropología Social en la Universidad Nacional de San Martín.

Historias con nombre y apellido

Aunque aún queda mucho por investigar, algunas historias de excombatientes indígenas han salido a la luz. Es el caso de Martín Raninqueo, de origen mapuche, quien transformó su experiencia en Malvinas en poesía y música. También está Simón Antieco, de Chubut, hasta ahora reconocido como el único combatiente mapuche fallecido en la guerra. O Mario Vilca Condorí, de ascendencia kolla, quien a los 16 años fue el soldado más joven y perdió la vida en el hundimiento del ARA General Belgrano.

Mario no fue el único de su familia en combatir. Sus hermanos Juan Bautista y Anastacio también estuvieron en las islas y sobrevivieron. A días de un nuevo aniversario de la guerra, los hermanos continúan homenajeando su memoria en Salta.

En una entrevista con la extinta agencia Télam, Anastacio recordó cómo llegaron a la Marina en busca de oportunidades: «La situación económica de mis padres de pronto cayó y se tornó desesperante. Ahí empezamos a buscar un lugar para estudiar sin demandar gastos». Así fue como tres de los nueve hermanos Vilca Condorí, de la comunidad kolla de Los Naranjos, en Orán, partieron hacia las fuerzas armadas.

«Si bien el objetivo final general, que era posicionarnos en las islas y no perder la batalla, no se dio, fue una experiencia importante», afirmó Anastacio. Su participación en la guerra le generó una nueva perspectiva sobre la lucha de los pueblos originarios. «En Malvinas pude ver cómo, desde un lugar extraño a nuestra propia soberanía, venían países a apropiarse de nuestro territorio, disponiendo de nuestros derechos», dijo, comparando la situación con la de su comunidad.

Napalpí y Malvinas: una conexión histórica

Para Pedro Munaretto, la relación entre la historia de los pueblos originarios y la guerra de Malvinas tiene un emblema: el Memorial Napalpí, inaugurado en 2020 en Colonia Aborigen. En este sitio, donde más de 400 qom y mocovíes fueron masacrados en 1924 por fuerzas estatales, convergen diversas memorias de lucha.

“Alrededor se unen todas las historias: hay una parte donde están enterrados restos humanos que el cementerio de La Plata tenía exhibidos como trofeos después de la conquista del Estado argentino. Y también hay una parte como recuerdo de los caídos indígenas en Malvinas, en el mismo monumento. En ese evento hay una síntesis de unas muertes entrelazadas donde los excombatientes indígenas se relacionan con una historia más larga y extra malvinera”, explica Munaretto.

En 2021, este espacio fue reconocido como sitio de memoria por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. En su estructura resalta la inscripción: «Memoria, Verdad y Justicia» y la leyenda «Aquí se cometieron delitos de lesa humanidad».

«Estos carteles estamos acostumbrados a verlos relacionados solo con los crímenes de la última dictadura, pero nuestro historiador Juan Chico venía diciendo que si hubiéramos sido conscientes del genocidio indígena que se venía cometiendo, quizás no hubiéramos llegado a las situaciones que se llegó después», sostuvo Ana Noriega, referente de la Fundación Napalpí.

En el Chaco, se estableció una fecha especial para reconocer a sus excombatientes indígenas, independiente del calendario nacional. Cada 26 de agosto, se conmemora la revuelta del Gaucho Antonio Rivero en Malvinas en 1833, un episodio donde también participaron combatientes originarios. Como afirmó Juan Chico en 2018: «La participación de nuestros pueblos indígenas no solo se remonta a 1982 (…) Es importante empezar a dejar sentado la presencia indígena en la defensa de nuestra soberanía».

 

Publicado en Tiempo Argentino


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