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La Legislatura del Chaco se apresta a debatir la norma que podría habilitar a las fuerzas de seguridad chaqueñas a utilizar las pistolas de descarga eléctrica, una promesa de campaña del gobernador, Leandro Zdero. Si bien entre los fundamentos del proyecto no se profundiza sobre los riesgos de su implementación, lo cierto es que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó que este tipo de dispositivos podrían provocar lesiones graves o, incluso, la muerte.

Lunes, 1 de julio de 2024

“En nuestra gestión, avanzaremos para tener las pistolas Taser”, había prometido el por entonces candidato a gobernador por Juntos por el Cambio, Leandro Zdero, durante el debate prelectoral de agosto pasado. Todo indica que esta polémica promesa comenzaría a materializarse, al menos en lo que se refiere a la sanción de una norma que habilitará su uso por parte de las fuerzas de seguridad chaqueñas.

El proyecto de ley 295/2024 fue presentado en febrero por los diputados de Juntos por el Cambio Laura Faviana Bisonni, Ernesto Miguel Blasco, Andrea Silvina Canteros Reiser, Zulma Galeano, Iván Nicolás Gyoker, Sebastián Leonardo Lazzarini, Samuel Vargas, Zulema Alicia Wannesson y Maida Gabriela With. La iniciativa cuenta con despacho dividido de las comisiones de Legislación y de Derechos Humanos y podría ser tratada en la sesión ordinaria de este miércoles.

¿Qué propone? Establece la modificación de los artículos 42 y 45 de la ley de Seguridad Pública N°2011-J (antes ley 6976), autorizando así el uso de dispositivos de incapacitación neuromuscular que produzcan incapacitación temporal y la confección de un protocolo de actuación.

Se aclara que se podrá utilizar este tipo de armamento solamente “en caso de legítima defensa propia o de terceros y/o situaciones de estado de necesidad, debiendo obrar de modo de reducir al mínimo los posibles daños y lesiones”.

El proyecto faculta además al Ministerio de Seguridad, a través de la Subsecretaría de Seguridad Pública a redactar el Protocolo de actuación de los Dispositivos Electrónicos de Inmovilización Momentánea de Baja Letalidad, como así también la formación y capacitación del personal policial para el uso del dispositivo.

Asimismo, se autoriza a la cartera a cargo de Hugo Matkovich a solicitar la correspondiente autorización para la utilización y adquisición de los Dispositivos a la Agencia Nacional de Materiales Controlados de la Nación.

“La incorporación de armas electrónicas de uso no letal (Pistolas Taser, por ejemplo) permitirá abordar situaciones operacionales en las que resulte necesaria la utilización de la fuerza sin el empleo de armas de fuego, siendo un medio intermedio para ejercer un uso racional y gradual de la fuerza ante situaciones de enfrentamientos con personas violentas o amenazantes. Brindando a las Fuerzas Policiales y de Seguridad una opción táctica adicional en reemplazo de las armas de fuego”, indicaron los diputados del oficialismo al fundamentar la propuesta.

Además, señalaron que la utilización de dichos dispositivos debe estar sujeto a algunas condiciones, como la capacitación de los oficiales de policía que lo utilizarán y su certificación para el uso.

También se establece que se crearán un protocolos de actuación definidos para su utilización, que a su vez incluya: una situación grave que justifique su utilización, que implique riesgos de vida para terceros, para el oficial de policía actuante, y para la misma persona sobre la que se aplique el dispositivo; registro de la utilización de cada dispositivo, constando en acta el hecho, el riesgo involucrado, el oficial actuante y la persona sobre la que se aplique el mismo, así como la ubicación, el tiempo y la duración de las descargas eléctricas, y de actuación médica inmediata sobre las personas afectadas.

Riesgos

El proyecto de ley del oficialismo no abunda en detalles en cuanto a los riesgos de la utilización de este tipo de armas. Si bien es copiosa la bibliografía respecto a esta cuestión, el informe realizado en 2021 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) sirve como un indicador respecto de la postura que sostienen los organismos internacionales de derechos humanos en cuanto al uso de las Taser.

El informe titulado “Sobre el empleo de armas menos letales en el mantenimiento del orden”, en su apartado sobre las pistolas de descarga eléctrica, explica que este tipo de dispositivos se utilizan normalmente para emitir una descarga de impulsos eléctricos que hacen que los músculos del sujeto se contraigan de forma descoordinada, impidiendo así todo movimiento intencionado. Este efecto se ha denominado “incapacitación neuromuscular“.

La descarga se efectúa a través de unas sondas metálicas que se disparan y que permanecen conectadas eléctricamente al dispositivo por medio de unos cables finos. Durante el período de actividad muscular descoordinada, la policía puede intervenir para inmovilizar a la persona utilizando métodos convencionales, como las esposas.

De acuerdo a la ACNUDH, entre los riesgos asociados por el disparo de una pistola eléctrica figura en primera lugar la lesión primaria que resulta de la descarga o de los dardos incrustados en la piel. “Las personas de edad pueden ser más propensas a sufrir lesiones musculoesqueléticas por las contracciones musculares producidas por el arma”, sostiene el organismo.

“Las pistolas eléctricas no deberían utilizarse contra personas situadas en lugares elevados debido al riesgo de que se produzcan lesiones secundarias, especialmente en la cabeza: esas lesiones pueden producirse, en particular, como resultado de una caída al suelo o sobre una superficie dura, ya que las personas que han recibido una carga eléctrica suelen ser físicamente incapaces de utilizar sus manos para frenar una caída”, añade.

Además, el riesgo de causar lesiones importantes o incluso la muerte aumenta en determinadas situaciones, especialmente cuando las personas que han recibido una descarga eléctrica padecen enfermedades cardíacas, han tomado ciertos medicamentos o drogas, o alcohol, o ambos. O son, por otras razones, más susceptibles de padecer efectos cardíacos adversos.

La propia empresa fabricante de las Taser recomienda que, siempre que sea posible, los uniformados deberían evitar apuntar a la zona frontal del pecho cerca del corazón, a fin de reducir el riesgo de causar lesiones potencialmente graves o la muerte.

Los niños y los adultos de constitución delgada pueden correr un mayor riesgo de sufrir lesiones internas a causa de los dardos que penetran en los tejidos, ya que su piel suele ser menos gruesa.

La descarga de una pistola eléctrica puede desencadenar convulsiones en las personas epilépticas, independientemente de la ubicación de los dardos.

El personal de las fuerzas del orden también debería evitar disparar las pistolas eléctricas contra los genitales u otras zonas sensibles del cuerpo.

Vulnerabilidades preexistentes

El organismo internacional advierte además que “ciertos tipos de comportamiento agresivo que pueden llevar al personal de las fuerzas del orden a utilizar armas de descarga eléctrica pueden estar causados por problemas de salud mental, barreras lingüísticas, trastornos auditivos, deficiencia visual, trastornos del desarrollo o del comportamiento neurológicos o dificultades de aprendizaje”.

Las policía debería asegurarse de que quienes trabajan en situaciones en las que pueden encontrarse con personas con vulnerabilidades preexistentes hayan recibido orientación y capacitación detalladas para identificar esos riesgos y posean los conocimientos, la capacidad y los instrumentos necesarios para comprender y, de ser posible, distender las situaciones violentas que podrían desencadenar el uso de armas de descarga eléctrica.

Se alerta además que el uso de armas de descarga eléctrica en presencia de un líquido inflamable o de vapores explosivos puede provocar un incendio o una deflagración, o incluso una explosión. Algunos solventes utilizados en aerosoles irritantes pueden ser inflamables, y el arco voltaico de las pistolas de descarga eléctrica puede provocar la ignición del solvente.

El uso de pistolas de descarga eléctrica contra una persona para prevenir o limitar un comportamiento autolesivo debe ser justificable a la luz de las circunstancias del caso. “Incluso si el uso de pistolas de descarga eléctrica en modo de aturdimiento es legal, puede no ser eficaz en personas con problemas graves de salud mental o en otras que no respondan al dolor, por ejemplo, debido a una desconexión entre el cuerpo y la mente. En esos casos, existe un mayor riesgo de lesiones graves”, sostiene la ACNUDH.

 

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