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Así lo decidió la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fue al rechazar dos recursos presentados por el Fiscal General ante la Cámara de Casación Penal. Gabino Manader, exjefe de la “Patota de Investigaciones” de la Policía del Chaco, tiene cuatro condenas en su haber y está procesado en un caso por el secuestro y desaparición de un militante de la Juventud Peronista.

Martes, 30 de abril de 2024

“Cuando se me corrió la venda, vi a N.V. desnuda, su sexo en sangre, del color y consistencia de una pulpa como la que compramos en la carnicería. Atrás de ella, acomodándose el pantalón, (estaba Gabino) Manader, que la acababa de violar”, declaró el expreso político, Juan Carlos Goya, en uno de los juicios de lesa humanidad realizados en el Chaco.

Este es sólo uno de los incontables relatos sobre las actividades macabras, ruines y criminales de Manader. Dueño de la vida y de la muerte de los detenidos políticos que pasaban por la Brigada de Investigaciones de Resistencia, antes y durante la última dictadura cívico militar, el exsargento de la Policía del Chaco logró recientemente que la Corte Suprema de Justicia de la Nación disponga que podrá continuar con su régimen de prisión domiciliaria, el cual viene disfrutando desde hace casi ocho años.

La decisión de la Corte se produjo el 23 de abril pasado al rechazar dos recursos presentados por el Fiscal General ante la Cámara de Casación Penal, Raúl Pleé, contra los beneficios de prisión domiciliaria otorgadas por el juez, Juan Manuel Iglesias, en el marco de las causas conocidas como “Caballero I” y “Caballero II”.

Con la firma de Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el Máximo Tribunal del país consideró “inadmisibles” los recursos de hecho deducidos por el fiscal Pleé.

Para justificar su decisión, el Máximo Tribunal echó mano al artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, mediante el cual, con la simple y sola invocación de la norma, puede rechazar el recurso interpuesto.

El otorgamiento del beneficio de la prisión domiciliaria a Manader, a fines de 2016, no estuvo exenta de polémicas. La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Resistencia, que conduce Diego Vigay, interpuso en su momento un recurso de casación contra la resolución que otorgó la prisión domiciliaria al exsargento, al considerar que Iglesias se apartó de la jurisprudencia y concedió el beneficio por ser mayor de 70 años y, en lugar de evaluar el dictamen de la Junta Médica convocada al caso, tuvo en cuenta la opinión de un médico penitenciario consultado con posterioridad.

Prontuario

Manader cuenta con cuatro condenas y un procesamiento. La primera fue en 2010, en el marco de la causa Caballero I. En el juicio oral por la causa caratulada “Caballero Lucio Humberto y otros s/ tormento agravado” se investigó la comisión de torturas y apremios ilegales (en perjuicio de 26 víctimas) en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en la Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco en su dos sedes (Juan B Justo 433 –en 1975-) y Marcelo T. de Alvear 32 (a partir de 1976); y en la Alcaidía – Penitenciaría Policial de Resistencia.

La Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco fue el Centro Clandestino de Detención y Tortura más grande del NEA, en el que casi la totalidad de los prisioneros políticos de la zona inauguraba su detención clandestina. Un pozo sin fondo, un “nido de víboras” -como lo describían los propios torturadores-, un lugar sin límites, porque no significó sólo la muerte sino la degradación total del ser. En esa causa, se lo condenó a 25 años de prisión. También recibieron duras penas otros 10 genocidas.

La segunda condena a 25 años de prisión contra el jefe de la “Patota de Investigaciones” se conoció ocho años más tarde, en el marco de la causa “Caballero II”. El juicio, que concluyó en 2018, abarcó el juzgamiento de una segunda tanda de crímenes de Lesa Humanidad cometidos en el Centro Clandestino de la Brigada de Investigaciones que abarca 10 víctimas – dos de ellas desaparecidas- esta vez además al delito de tormentos, se agregaron los delitos de privación ilegal de la libertad agravada y casos de violencia sexual como crímenes de Lesa Humanidad.

En 2021 se llevó a cabo el debate oral que juzgó un tercer tramo de crímenes de Lesa Humanidad cometidos tanto en la Brigada de Investigaciones como en la Alcaidía Policial y en la Cárcel Federal U7 entre los años 1974 y 1979 y que abarcó un universo de 32 víctimas.

Los jueces Rubén David Oscar Quiñones, Luciano Homero Lauría y José María Escobar Cuello, del Tribunal Oral Federal de Resistencia, llevaron adelante el juicio en siete audiencias seguidas de jornada completa donde dieron su testimonio alrededor de 45 testigos, entre exdetenidos políticos y familiares de desaparecidos, en forma virtual o presencial.

Los acusados fueron condenados por tormentos, privación ilegal de la libertad – incluyendo por primera vez niños-, violación de domicilio y violencia sexual de 28 exdetenidos políticos, siendo las condenas más altas las del Comisario General, Rodríguez Valiente y del Sargento, Gabino Manader. Ambos, a 25 años de prisión.

En el décimo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia del Chaco, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia condenó en julio de 2022 a penas de hasta 18 años de prisión a expolicías chaqueños por el secuestro y tortura de presos políticos y dos exconscriptos entre los años 1974 y 1979 en la Alcaidía de Resistencia y en la ex Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco, actual Casa por la Memoria. Por esta causa, Manader recibió su cuarta condena. Esta vez, a 14 años de cárcel.

Procesado

El último procesamiento contra el exsargento lo realizó la jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger. En octubre pasado, la magistrada lo procesó por el secuestro y la desaparición de Humberto Aníbal Muñoz, militante de la Juventud Peronista y chofer de la Cámara de Diputados del Chaco.

De acuerdo al expediente judicial, el secuestro se produjo el 26 de noviembre de 1976, en Barranqueras, en el domicilio en el que vivía junto a su madre, su esposa y su pequeño hijo. En horas de la madrugada ingresaron al menos cuatro hombres de civil, con armas largas, siendo reconocidos los sub oficiales, Gabino Manader y, el ya fallecido, José María Cardozo.

Muñoz fue esposado y subido a uno de los vehículos, que tomó rumbo a Antequeras. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. El militante peronista fue buscado intensamente por sus familiares en los días siguientes en Comisarías y en la Dirección de Investigaciones.

Por su militancia política, ya había sufrido una detención ilegal de 60 días, en el Centro Clandestino de la Brigada de Investigaciones, donde fue víctima de torturas de las cuales le habían quedado secuelas y fue liberado finalmente en la Alcaidía Policial.

 

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